Impacto de la rentabilidad y el riesgo en tu empresa

Todo empresario necesitará hacer inversiones, ya sean grandes o pequeñas, para la salud de su negocio. Pero toda inversión deberá pasar por análisis previos para saber cuál es la mejor opción, ya sea a nivel de rentabilidad o de riesgo.

Esto es parte de la gestión empresarial básica, ya que nunca se debe hacer una compra o una apuesta financiera sin saber cuáles serán sus posibles resultados. Sigue el artículo para entenderlo un poco mejor:

¿Cómo identificar la rentabilidad y el riesgo?

El riesgo y la rentabilidad están directamente relacionados. Cuando se realiza una inversión, la rentabilidad que se va a obtener en el momento del vencimiento no es segura. Se pueden tener ciertas expectativas dependiendo de las condiciones de la inversión, pero aun así pueden producirse ganancias o pérdidas. Esta incertidumbre por la que se atraviesa durante el plazo de la inversión se conoce como riesgo financiero.

No existe inversión que no conlleve riesgo, pero dependiendo del producto financiero en el que se invierta, tanto el riesgo como la rentabilidad aumentarán o disminuirán. Otras variantes pueden ser la ubicación de la empresa, la existencia de competencias, el contexto socio económico del país, etc.

Si el objetivo es realizar una inversión de alta rentabilidad, por ejemplo, lo más común es que el riesgo también sea elevado. Una inversión sin riesgo puede traer rentabilidad, pero en menores proporciones. Todo esto será parte de la decisión que tomará el empresario o el inversionista, según su disposición y sus objetivos de ganancia.

Existen tres definiciones que son bastante usadas para describir las estrategias de inversión:

  • Conservadora: Asumir un pequeño riesgo para asegurarse una rentabilidad, aunque sea pequeña.
  • Moderada: Asumir un riesgo medio para alcanzar una rentabilidad media.
  • Agresiva: Asumir un riesgo financiero elevado con la intención de obtener grandes rentabilidades.

Es importante saber las estimativas de rentabilidad y riesgo antes de decidir por una alternativa u otra, teniendo en cuenta que, en inversiones con condiciones iguales de riesgo, se debe elegir la con mayor rentabilidad. Ya en inversiones con rentabilidad parecidas, se debe optar por la que traiga menos riesgos.

¿Cómo controlar los riesgos de una inversión?

Cuando se habla de riesgo, se refiere a las probabilidades que tiene un negocio de no generar los ingresos esperados, no superar el nivel de inversión o no avanzar de forma satisfactoria, generando mayor cantidad de pérdida que de ganancias. En toda inversión existe un margen de riesgo el cual se debe correr. Aun así, es bueno tomar previsiones para evitar tomar riesgos innecesarios que terminen en pérdidas que podrían haber sido previstas.  

No siempre tomar un mayor nivel de riesgo significa que la rentabilidad estará garantizada. Muchas veces, el riesgo de la inversión dependerá de qué tan fuerte sea la empresa o qué tan sólido sea su crecimiento.

Por supuesto, puede encontrarse un equilibrio para estos dos conceptos, para ello se deben evaluar los factores que generan la rentabilidad en un negocio. Cada empresa es distinta y por eso no existe una formula general, pero hay herramientas y análisis que sirven para evaluar si la rentabilidad es mayor que el riesgo y si vale la pena seguir adelante.

En estos análisis, se deberán tomar en cuenta inversiones que puedan generar rentabilidad a mediano y largo plazo, pero también soluciones a corto plazo como financiamientos y créditos que ayudarán a sustentar el negocio desde su base.

Aquí dejamos algunos consejos para reducir los riesgos de inversión:

  • Controla la rentabilidad y los resultados obtenidos, informándote sobre lo que se quiere invertir con anticipación.
  • Diversifica las inversiones para no apostar todo a una carta. Así, podrás equilibrar las operaciones de alto riesgo con las que presentan mayor seguridad.
  • Anticípate a lo que vaya a ocurrir en el mercado, en la tecnología, etc. Así, será posible reaccionar frente a la competencia e innovar en el momento cierto.
  • Protege los activos mediante la contratación de seguros, evitando pérdidas totales.

Gestionando los riesgos financieros, la empresa obtiene información constantemente, permitiéndole saber en qué y cómo invertir. Es la una manera de reducir el impacto negativo que puedan tener en la empresa. Por ello, su continuo control ayudará a minimizar los daños.

Inversión inteligente es la primera ley para un éxito financiero en tu empresa. Eso vale tanto para la renovación de máquinas y equipamientos, ampliación de oficinas o fábricas, contratación de personal, como para solicitación de créditos y financiamientos.

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