La importancia de las buenas relaciones comerciales

La importancia de las buenas relaciones comerciales

Ser emprendedor es un trabajo multitareas: hay que entender del producto, de stock, de logística, de marketing, de ventas, de finanzas, entre otros temas. Son muchos detalles que deben recibir la debida atención para que la empresa se afirme en el mercado y pueda crecer de manera consistente.

Todos saben que un negocio no es nada sin clientes y proveedores, ¿cierto? Por eso, las relaciones comerciales que se dan desde el principio son decisivas para el futuro de un negocio. 

¿Sabes por qué? 

Más que conquistar nuevos clientes, está comprobado que las relaciones comerciales duraderas son más rentables para una empresa. Ya sea en ventas o en servicios, la buena atención, la honestidad, puntualidad y calidad se harán ver, para bien o para mal. Entonces, es muy importante prestar mucha atención a todos los pasos del proceso, desde la fase preventa, hasta el servicio postventa.

Principalmente en la actualidad, cuando las nuevas tecnologías y el uso del internet ofrecen las más variadas opciones a los consumidores, lo que diferencia una empresa va más allá del producto. La relación ahora se establece entre un comprador más y mejor informado, que tiene infinitos referentes o puede buscarlos en cualquier momento. Es necesario adaptarse a este nuevo paradigma comunicacional. La fidelización dependerá de la relación que se construye tanto con clientes nuevos como con antiguos. 

Por eso, dentro de las estrategias de una empresa moderna, ya es punto principal el objetivo de incrementar la lealtad del cliente hacia la marca. 

¿Cómo lograrlo? 

La relación comercial se basa en las relaciones humanas del equipo de tu empresa con el cliente y con proveedores. Por lo tanto, no existe una fórmula universal para el éxito en este factor, pero sí hay algunos tips básicos que pueden abrir paso a tu permanencia en el mercado: 

Confianza mutua: construir una relación de confianza con los clientes y proveedores lleva tiempo, pero es una garantía de éxito para todas las partes. Confiar en que se cumplirán los trabajos, plazos, pagos y otros compromisos es lo más raro de encontrar actualmente, siendo un punto favorable de gran valor para una empresa. Las relaciones comerciales nacen de la necesidad de crecer y desarrollarse de ambas partes, por eso no hay nada mejor que contar con lazos fuertes para lograr ese objetivo en común. 

Conoce tu producto: para poder ofrecer un buen asesoramiento durante todo el proceso de venta, es clave que todos los empleados de tu empresa conozcan en profundidad todos los detalles del producto o servicio que ofrecen. 

Conoce tu cliente: no los pases por alto. Cada cliente es único y especial, pues son lo que impulsan el crecimiento de tu negocio. Una sola mala experiencia podrá generar una ola de reputación negativa. Por lo mismo, conocer la historia de tu clientela, con información acerca de su negocio, su vida, sus necesidades y objetivos de forma individualizada, te permitirá ofrecer un servicio personalizado que será apreciado y añadirá valor a tu empresa. 

Fomenta la comunicación: mostrar actitud proactiva de forma regular, con envío de newsletters, ofertas, informaciones sobre novedades o productos que le puedan interesar, es una buena manera de mantener la comunicación con los clientes. Pero cuidado: insistir mucho puede resultar hostigoso y el efecto será de rechazo. 

Es importante resaltar que ya no existen niveles de superioridad. Empresa y cliente son iguales, son personas, y debe fluir entre ambos una conversación a un mismo nivel, en dónde el que compra pueda decir y comentar lo que quiera, y la marca responda con soluciones inmediatas. 

Otra manera de valorar su fidelidad es con invitaciones a almuerzos o cenas, productos de regalo, y claro, buscar mantener el mismo vendedor/agente desde el comienzo, pues así se construye una relación más cercana con el cliente, un “amigo profesional”. 

Importante: jamás vendas lo que no puedes cumplir. La honestidad, transparencia y profesionalismo son lo básico de una empresa de éxito. Simplemente sé tú mismo y no prometas cosas que no harás. 

Conclusión

Atender y cuidar las relaciones comerciales es la clave para generar confianza y convertirse, paso a paso, en una compañía fiable y respetada.  La satisfacción del cliente es hoy el centro de todos los modelos de gestión empresarial. Conocer bien el sector en el que se actúa, comprender los problemas y necesidades o anticiparse a las novedades y cambios es básico para ofrecer una atención diferenciada y lograr ventajas competitivas.

Esto también implica poner atención a los proveedores y empleados, que son los encargados de proporcionar productos y servicios de calidad de punta a punta. La relación comercial duradera es tarea de todos. 

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