No puedo terminar de pagar el crédito ¿Y ahora?

Los financiamientos, préstamos o créditos son una buena solución para lograr realizar sueños como la casa propia, el primer auto o el comienzo de un emprendimiento, entre otras cosas. Endeudarse para invertir en el crecimiento y desarrollo no es algo malo. Pero, a veces, surgen contratiempos como un despido inesperado, enfermedades graves o gastos imprevistos que pueden interferir en la estabilidad financiera y, por consecuencia, en el plan de pago de las deudas. 

¿Qué hacer en este caso?

Lo único que no es recomendable hacer cuando no puedas pagar las cuotas de crédito es tratar de esconderse o escapar de las cobranzas. Desde la primera cuota impaga se empezarán a sumar intereses de mora, que son más altos que los intereses normales. Al no poder ubicar el deudor durante más de 3 meses, las entidades financieras deberán tomar alguna actitud como poner tu nombre en el DICOM y, en casos extremos, llevarte a juicio y embargar cuentas o bienes personales – lo que puede resultar aún más caro para tu bolsillo-. 

Por eso, la mejor solución es hacerse cargo del problema y tratar de encontrar una alternativa. La primera actitud que debes tomar, al saber que ya no podrás pagar las cuotas mensuales de tu crédito, es contactar a la entidad financiera o al agente financiero que te entregó el financiamiento y decirles la verdad. 

Las entidades financieras siempre entenderán cuando el deudor presente problemas para seguir cumpliendo con la deuda, por lo que entregarán alternativas para que ninguna de las partes salga aún más afectada. 

¿Cuáles son estas alternativas? 

Cada entidad ofrecerá diferentes soluciones para que puedas seguir pagando la deuda, ya que este es el único interés que tienen las financieras. Así como tú, ellos prefieren evitar al máximo tener que llevar un caso a juicio, pues esto significa gastos

Entonces, algunas alternativas te pueden servir para sacar un poco del peso en tu bolsillo, sin sufrir consecuencias legales por el impago de créditos y préstamos.

Te explicamos en detalle: 

  • Refinanciamiento o renegociación de la deuda: también conocido como novación de contrato, es la posibilidad de hacer alteraciones en el contrato de crédito. Esta solución permite alterar el plazo de pago del financiamiento, haciendo que los valores de las cuotas mensuales sean más bajos. También, en algunos casos, se puede ceder la responsabilidad de la deuda a un tercero. Puedes leer este artículo para saber más sobre la novación. 

Con la alteración del contrato, la entidad también podrá ofrecer un periodo de carencia, que suele ser de algunos meses, en el cuál quedas libre de la deuda y solo deberás pagar los intereses correspondientes. Así, tendrás un tiempo para recuperarte financieramente y seguir cumpliendo con el compromiso más adelante. 

Al repactar la deuda, cómo se genera una nueva obligación, la entidad deberá borrar tu nombre del DICOM (si es que estás registrado) en un plazo de 7 días.

  • Consolidación de la deuda: en este caso, un banco o entidad financiera ofrece unificar todas tus deudas, sea crédito automotriz, hipotecario u otros, y juntarlas en un solo crédito mensual. Esto es válido incluso si las deudas que posees correspondan a distintas entidades. 

Al consolidar tus créditos, podrás adquirir una cuota menor a la suma de todos los pagos que realizas al mes, pues algunas veces los intereses pueden ser más favorables, además de que el plazo podrá ser más largo que el de las deudas originales. Así, el banco se hace cargo de pagar tus deudas con las cuotas mensuales que le entregas a través de este nuevo financiamiento. 

  • Quita de deuda: esta opción es más difícil conseguir, pero en últimos casos algunas entidades financieras la ofrecen principalmente a créditos de empresas. La quita es básicamente la reducción de la deuda, cuando el banco acepta rebajar lo que le debes con la intención de evitar el impago total del crédito. El único criterio que determina la política de las quitas es el análisis de la situación financiera del deudor y asegurarse de que éste será capaz de cumplir con el pago del valor más bajo.

A pesar de parecer una excelente solución, la quita solo aparecerá como alternativa después de muchos meses de mora, cuando el banco o entidad financiera ya no ve otra solución que rebajar la deuda. Además, tu estatus crediticio ya estará marcado con una nota negativa, y ciertamente tu nombre quedará registrado en el DICOM. 

  • Ley de Quiebras: esto es para los casos extremos. En Chile está en vigencia la Ley de Insolvencia y Reemprendimiento (ley 20.720), que tiene como objetivo lograr que empresas o personas naturales puedan declararse en quiebra, y así salir de sus deudas.

Con este recurso, el deudor tendrá beneficios para pagar sus créditos, como protección financiera, nuevos plazos e intereses más bajos, además de salir de DICOM. 

Sea para empresas o personas, hay dos opciones que se pueden optar a través de esta ley: la Renegociación, que permite lograr nuevos plazos y rebajas en la deuda; y la Liquidación, que permite poner tus bienes a disposición para que se rematen, pagando así lo que debes con lo recaudado. 

Conclusión

Claro que, al refinanciar o aumentar el plazo de pago de un crédito, podrás terminar con una deuda final mayor pues se sumarán más cuotas de interés del banco o entidad financiera. Aun así, estas soluciones ayudarán a evitar peores consecuencias, como ya citado en el comienzo de este artículo. Podrás cumplir con los compromisos financieros sin estresarte con mayores problemas. 

Por eso, optes siempre por la sinceridad y, con calculadora en mano, elige la mejor alternativa para salir de las deudas tranquilamente. Si necesitas asesoría en temas de financiamientos, no dudes en entrar en contacto con uno de nuestros consultores de BrokerDigital. Te ayudamos a encontrar el crédito ideal para tu situación financiera. ¡Aprovecha!